Nutrición Holística Funcional

¿DEBERÍAMOS DEJAR DE COMER PESCADO?

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¿DEBERÍAMOS DEJAR DE COMER PESCADO?

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Al margen de discusiones sobre ética, si está bien o si está mal alimentarse de animales, o de razones ecológicas por el impacto de la pesca en las especies y ecosistemas, ya hoy por hoy hay muchísima evidencia del impacto del consumo de todo tipo de pescados, en la salud de nuestro organismo.En éste artículo, de la mano del PCRM (Comité de Médicos para una Medicina Responsable), y sin intenciones de afirmar ninguna verdad absoluta sino simplemente en carácter informativo, compartiremos evidencia científica importante que todos deberíamos al menos conocer, para luego sacar las propias conclusiones y tomar las mejores consecuentes decisiones.

Pescado

Un Informe del Comité de Médicos por una Medicina Responsable

(http://www.pcrm.org/health/reports/fish)

Pocos productos son tan polémicos como el pescado. Una de las principales fuentes de metales pesados y otros contaminantes, el pescado es frecuentemente objeto de avisos de riesgo de salud del gobierno. Sin embargo, algunas personas promueven el pescado como fuente de ácidos grasos omega-3. Veamos los temas.

Contaminación por mercurio

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El mercurio se acumula en el hábitat acuático
, concentrándose especialmente en los organismos de grandes peces depredadores. De las fuentes potenciales de contaminación por mercurio, el consumo de pescado y mariscos es lo que más contribuye a la concentración de mercurio en los seres humanos. 1

Casi todos los pescados contienen rastros de mercurio. Algunos pescados y mariscos tienden a contener niveles más altos, ya sea porque viven en aguas más contaminadas o porque son carnívoros más grandes que consumen muchos peces más pequeños contaminados. Debido a que el mercurio se elimina lentamente del cuerpo, se puede acumular en niveles muy altos en los sistemas de los animales, incluyendo los seres humanos, que los consumen.

Los niveles de contaminación varían mucho de un lugar a otro e incluso entre los peces. Por lo tanto, los consumidores bien informados incluso, no tienen manera de saber si el pescado adquirido tiene un nivel alto o bajo de contaminación por mercurio. Incluso el consumo moderado de pescado que se consumen habitualmente contaminados, exponen a los consumidores a un riesgo muy rápidamente2

Efectos de la intoxicación por mercurio

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La exposición al mercurio se ha relacionado con una amplia variedad de enfermedades, incluyendo los efectos agudos y crónicos en los sistemas cardiovascular y nervioso central. Además, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) han designado mercurio como un posible carcinógeno humano. 1

El mercurio y el Corazón

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El mercurio se acumula en el corazón, así como otros tejidos, y se ha asociado con un aumento de la presión arterial, irregular y aumento del ritmo cardíaco, y aumento de las tasas de muerte por enfermedad cardiovascular en al menos 12 estudios científicos1

El consumo de ácidos grasos omega-3, incluyendo el ácido eicosapentaenoico y ácido docosahexaenonico, se han asociado con un menor riesgo de ataque al corazón en personas que consumen una dieta de estilo occidental. 3,4 Sin embargo, tres estudios recientes han demostrado que la exposición al mercurio puede tener el efecto opuesto. En un estudio, los niveles de mercurio eran un 15 por ciento más alto entre los pacientes que habían sufrido un primer ataque al corazón. 5 Un segundo estudio mostró un mayor riesgo de mortalidad cardiovascular con el aumento de la exposición al mercurio. 6 El tercer estudio encontró que un alto contenido de mercurio en el cabello pueden ser un factor de riesgo de eventos coronarios agudos, enfermedades cardiovasculares, enfermedades coronarias, y todas las causas de mortalidad en los hombres de edad mediana. Este estudio también encontró que el mercurio puede negar los efectos protectores supuestos del pescado en la salud del corazón. 7

Otros contaminantes en el pescado

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Hay varios otros contaminantes que se acumulan en el pescado y el marisco.  Bifenilos policlorados (PCB), dioxinas, clordano, DDT, y  mercurio. 8

Muchas otras toxinas, incluyendo otros metales pesados y pesticidas organoclorados, llegan al agua y la vida acuática.

Estos contaminantes son tóxicos para los seres humanos, peces y otros animales que consumen y se bioacumulan. Muchas de estas sustancias son especialmente problemáticas, ya que no se borran fácilmente del cuerpo y se acumulan durante toda la vida. Por lo tanto, incluso si la exposición se limita a un período discreto de tiempo, los riesgos potenciales persisten.

Según la EPA, los PCB son conocidos carcinógenos en algunas especies y probables carcinógenos en humanos. Los PCB también han demostrado que alteran la función inmune, causan problemas de aprendizaje, y alteran el desarrollo neurológico, y pueden tener efectos endocrinos también.
Las dioxinas, también, son conocidos carcinógenos y también se ha demostrado que causa daño al hígado, pérdida de peso, erupciones en la piel, y la reducción de la función inmune. 9 Son especialmente peligrosos durante el desarrollo fetal y la primera infancia. 10
Clordano y el DDT, un organoclorado, son los plaguicidas que han sido prohibidos de uso en los Estados Unidos. No obstante, los niveles apreciables de estos productos químicos altamente tóxicos permanecen en las corrientes de agua y se bioacumulan en los peces. 11


Composición de nutrientes del pescado


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Al igual que otras carnes, los pescados son especialmente densos en proteínas (de 15 a 20 gramos en una porción cocida de tres onzas). Las personas en Estados Unidos ya consumen muy por encima del valor diario de proteína (50 a 65 gramos). Promedios de ingesta de proteínas alrededor del 15 por ciento de las calorías totales, para una ingesta media de aproximadamente 100 gramos por día para los hombres y 70 gramos por día para las mujeres. 12 Gran parte de esta proteína proviene de fuentes animales.

Las dietas que contienen exceso de proteínas se asocian con un mayor riesgo de insuficiencia renal, 13 de la osteoporosis, 14 y las complicaciones de la diabetes. 15 La promoción de productos de pescado puede aumentar la ingesta de proteínas y agravar estos riesgos.

Por otra parte, el aumento de la ingesta de pescado probablemente incrementaría la grasa total y consumo de grasas saturadas . Aunque parte de la grasa en el pescado está en forma omega-3, gran parte de la grasa restante está saturada. En el Salmón Chinook, por ejemplo, el 52 por ciento de sus calorías son grasa, y en el pez espada un 30 por ciento. Aproximadamente una cuarta parte de la grasa en ambos tipos de peces está saturada. Los pescados y mariscos son también fuentes significativas de colesterol. Tres onzas de camarones tienen 166 miligramos de colesterol; En comparación, un filete 3-oz tiene alrededor de 80 miligramos. 16

Otros riesgos para la salud

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Puede haber riesgos específicos para el consumo de pescado también. Por ejemplo, un estudio de 2004 demostró que un alto consumo de pescado se asoció significativamente con el riesgo de cáncer de próstata. 17

En una revisión exhaustiva, el Centro para la Ciencia en el Interés Público determinó que pescados y mariscos han causado brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos más que cualquier otro alimento entre 1990 y 2003. 18 Tales brotes pueden ser el resultado de la contaminación bacteriana o viral o de toxinas naturales. Estas toxinas de origen natural no se destruyen con la cocción. 19

Una forma más saludable para vencer las enfermedades del corazón

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Los peces a menudo se promocionan por sus posibles beneficios relacionados con las enfermedades del corazón. Sin embargo, ya se sabe que las dietas vegetarianas ayudan a prevenir, e incluso revertir, enfermedades del corazón. Los productos animales son la principal fuente de grasa saturada y la única fuente de colesterol en la dieta. Los vegetarianos evitan estos productos de riesgo. Además, la fibra ayuda a reducir los niveles de colesterol 20 y los productos de origen animal no contienen fibra. Cuando las personas cambian a un alto contenido de fibra, dieta baja en grasa, sus niveles de colesterol sérico a menudo caen drásticamente. 21,22 Los estudios han demostrado que una dieta vegetariana baja en grasas, alta en fibra,  y combinada con técnicas de reducción de estrés, dejar de fumar y el ejercicio, o en combinación con la intervención del medicamento prudente, en realidad pueden revertir la aterosclerosis, endurecimiento de las arterias. 23,24

Las fuentes más seguras de Omega-3  

Los altos niveles de toxinas, grasas y colesterol y la falta de fibra, hacen del pescado una mala elección en la dieta. Los aceites de pescado se han popularizado como una panacea contra todo, desde problemas de corazón a la artritis. De hecho, los suplementos de aceite de pescado pueden aumentar el riesgo de arritmias cardiacas en algunos pacientes, especialmente aquellos que requieren un marcapasos para este problema. 25 La investigación ha demostrado que los ácidos grasos omega-3 se encuentran en una forma más estable en verduras, frutas y legumbres26,27

El ácido alfa-linolénico, el único ácido graso esencial omega-3, se encuentra en muchos vegetales, frijoles, nueces, semillas y frutas. Se concentra en las semillas de lino y aceite de linaza y también encontrado en aceites como la canola, soja, nueces y germen de trigo.  28,29 También en maíz, cártamo, girasol y semillas de algodón son generalmente bajos en omega-3. El consumo de pescado, de ninguna manera es la única manera de asegurar una ingesta adecuada de ácidos grasos omega-3.

(*Nota: El Ácido Alfa-linolénico (ALA), tiene mayor eficiencia de conversión a EPA y DHA en dietas vegetarianas bajas en grasas y moderadas en omega 6) 30,31

Conclusión

Dada la clara evidencia de que los peces son comúnmente contaminados con toxinas de las que se han conocido sus efectos perjudiciales irreversibles en niños y adultos, el consumo de pescado no debe ser promocionado. Otros riesgos asociados con el consumo de pescados y mariscos, que son altos en proteínas, y a menudo en grasas saturadas y colesterol, también son considerables. Lo mejor es evitar el consumo de pescados y mariscos. Otros, los alimentos más saludables de origen vegetal, ofrecen la gama completa de nutrientes esenciales sin las toxinas y otros riesgos para la salud que acarrea el consumo de pescado.

Fuente principal: http://www.pcrm.org/health/reports/fish

IMPACTO EN LA ECOLOGÍA A NIVEL GLOBAL
OTRA RAZÓN PARA EVITAR EL PESCADO

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Otra de las razones por las cuales deberíamos evitar el consumo de pescado, es el enrome impacto que los métodos de pesca, sobre todo la pesca de arrastre, genera en los ecosistemas marinos. Este método utiliza redes que van arrasando con todo… y “con todo” es literal… arrasan con todo tipo de animales acuáticos… peces, delfines, tiburones, pulpos, rayas, tortugas de mar, muchos peces que pierden la vida colateralmente al objetivo de pesca de otra especie, junto con el hábitat que también se pierde para otros peces, al arrasar con vegetales marinos, arrecifes de coral, etc, de los cuales ellos se alimentan y en los cuales vive la fauna marina.

Sobre todo la pesca de camarones, mariscos (VER ESTE ARTÍCULO: CLICK AQUÍ)


 

“¿Qué raro?.. mi abuelo llegó a los 100 años comiendo mucho pescado”

Al margen de que ya sabemos que el equilibrio en la salud no depende del consumo o el no consumo de un solo alimento o unos pocos en particular, sino un conjunto de factores, incluidos los ajenos a la dieta (pues vemos casos de longevidad también en ancianos fumadores, y hoy por hoy ninguna rama de la ciencia contradice sus perjuicios, además de que no se trata solo de llegar a muchos años, sino de la calidad de vida, la condición de salud en dicha vejez), es importante saber, que EL NIVEL DE CONTAMINACIÓN de los mares se ha TRIPLICADO en las últimas décadas – VER.

“¿Entonces los Japoneses?… Ellos comen pescado y están longevos y sanos”

Los verdaderos longevos y  saludables del JAPON, se encuentran en la región de OKINAWA. Al margen de que los longevos actuales, han pasado la mitad de su vida o más, incluyendo pescados en condiciones 3 VECES MENOR de contaminación que las actuales, aun así la cantidad que incluyen en su dieta es de un 3% de las calorías totales, ya que su alimentación se basa 96% en alimentos de origen vegetal (no refinados, frescos, locales, y basado en carbohidratos, bajo en grasas), y un 1% restante de otros alimentos variados. Siendo además, que comen MENOS CANTIDAD DE PESCADO que todo el resto de los Japoneses (que son menos longevos).

Lo más influyente de la longevidad de Okinawenses radica, no exclusivamente en su dieta 96% vegetariana, frugal (moderada en calorías), con muchos alimentos locales y orgánicos y lo que mencionamos, sino también en su contexto de vida físicamente activo, no tan estresante, entre otros posibles factores genéticos (*), y culturales influyentes como por ejemplo el honrar y respetar la vejez, y apoyo y cuidado a los ancianos, quienes además como otro factor influyente, los okinawenses luego de jubilarse aún siguen también activos, y trabajando el campo. – VER

(*) Ver también: Determinantes genéticos de la longevidad humana – Estudio de centenarios de Okinawa.

 

“¿Cómo es posible que los peces que consumimos estén contaminados, si las fábricas y minas se encuentran en las costas y la pesca se hace mayormente mar adentro?… Y además tampoco hay fábricas y minas en todas las costas.

Aquí hay que partir primero de la evidencia de que los peces mar adentro están contaminados con mercurio, es decir, independientemente de cómo haya llegado el mercurio a ellos mar adentro, la evidencia está. Dicho esto, igualmente sabemos algunas causas de ello, pues podemos también saber que muchos peces depredadores se acercan a las costas para alimentarse de los más pequeños y contaminados, y así luego éstos quedan contaminados regreso mar adentro, pero la causa aparentemente más relevante es que (y esto evidenciaría que no necesariamente deba haber contaminación en los mares costeños únicamente), la contaminación del aire, por contaminantes tierra adentro (y además no solo por minas y fábricas) puede recorrer muchas distancias y puede contaminar mar adentro. Esto se puede ver muy claramente en este vídeo . Pero una fuente de todo esto es la referencia número 1 de este artículo (link directo al informe / estudio COMPLETO)

Además un informe  de la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD, junto con la ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS, donde se especifican las especies más contaminadas, las fuentes de contaminación, y mucha información de utilidad – VER

Pero además es importante también recordar que el problema del pescado no es sólo el mercurio, sino también las demás toxinas, las cuales se dan en gran cantidad también en piscifactorías, piscinas de cultivo (químicos, antibióticos, etc). –VER


Más DATOS CIENTÍFICOS relacionados (en  VÍDEOS):

* Se demuestra que la cantidad de mercurio de  1/2 lata de ATUN, equivale al de 100 VACUNAS!

* El mito de la salud de los esquimales y el consumo de pescado

* Consumo de pescado y DIABETES

* ¿Es el pescado “saludable para el cerebro”?

* Otro que tal vez sea de interés: ¿Los peces sienten dolor?

 

– LEONARDO OTERO –

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Referencias
1. Comité de los efectos toxicológicos del metilmercurio, Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Los efectos toxicológicos del metilmercurio.Washington, DC: National Academy Press; 2000.
2. Bender M. Carta a la FDA sobre cómo proteger mejor a las mujeres y niños de la exposición al mercurio, 24 de febrero de 2004. Disponible en:www.mercurypolicy.org/new/fdaletter022404.html . Consultado enero de 2007.
3. Hu FGB, Bronner L, Willett WC, et al. Pescado y ácidos grasos omega-3 bis ingesta de ácidos grasos y el riesgo de enfermedad coronaria en mujeres.JAMA . 2002; 287: 1815-21.
4. Siscovick DS, Raghunathan TE, Rey I, et al. La ingesta dietética de ácidos grasos de cadena larga n-3 poliinsaturados y el riesgo de un paro cardíaco primario. Am J Clin Nutr . 2000; 71: 208S-212S.
5. Guallar E, Sanz-Gallardo MI, van’t Veer P, et al. Metales pesados e infarto de miocardio grupo de estudio. Mercurio, aceites de pescado, y el riesgo de infarto de miocardio. N Engl J Med . 2002; 347: 1747-1754.
6. Salonen JT, Seppanen K, Nyyssönen K, et al. La ingesta de mercurio de los peces, la peroxidación lipídica, y el riesgo de infarto de miocardio y coronaria, cardiovascular, y cualquier muerte en hombres finlandeses orientales. Circulación . 1995; 91: 645-655.
7. Virtanen JK, Voutilainen S, Rissanen TH, et al. El mercurio, aceites de pescado, y el riesgo de eventos coronarios agudos y las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades coronarias, y todas las causas de mortalidad en los hombres en el este de Finlandia. Arterioscler Thromb Vasc Biol .2005; 25 (1): 228-233.
8. Agencia de Proteccion Ambiental de los Estados Unidos. 2004 lista nacional de los peces y los avisos de vida silvestre, hoja informativa, de septiembre de 2005. Disponible en: http://epa.gov/waterscience/fish/advisories/fs2004.html#figure1 . Consultado enero de 2007.
9. Agencia de Proteccion Ambiental de los Estados Unidos. Dioxinas. Disponible en: www.epa.gov/ebtpages/pollchemicdioxins.html . Consultado enero de 2007.
10. Agencia de Proteccion Ambiental de los Estados Unidos. Bioacumulativas y tóxicas (PBT) programa químico: dioxinas y furanos. De abril de 2003. Disponible en: www.epa.gov/pbt/dioxins.htm . Consultado en abril de 2004.
11. Mahaffey KR. El metilmercurio: actualización de la epidemiología. Presentación en el foro nacional sobre los contaminantes en el pescado, San Diego, 28 de enero de 2004. Disponible en: http://www.ewg.org/issues_content/mercury/ppt/3 . Consultado en abril de 2004.
12. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Tendencias en el consumo de energía y macronutrientes-Estados Unidos, 1971-2000. MMWR Morb Mortal Wkly Rep 2004; 53 (4):.. 80-82
13. Caballero EL, Stampfer MJ, Hankinson SE, Spiegelman D, Curhan GC. El impacto de la ingesta de proteínas en la disminución de la función renal en mujeres con función renal normal o insuficiencia renal leve. Ann Int Med . 2003; 138: 460-467.
14. Feskanich D, Willett WC, Stampfer MJ, Colditz GA. El consumo de proteínas y las fracturas óseas en las mujeres. Am J Epidemiol . 1996; 143: 472-479.
15. Gin H, Rigalleau V, M. Aparicio lípidos, la ingesta de proteínas, y la nefropatía diabética. Diabetes Metab . 2000; 26: 45-53.
16. Pennington JAT, Douglass JS. Valores de los alimentos de la Iglesia de porciones Bowes y de uso general. Ed 18a. Baltimore, MD: Lippincott Williams & Wilkins; 2005.
17. Allen NE, Sauvaget C, Roddam AW, et al. Un estudio prospectivo de la dieta y el cáncer de próstata en los hombres japoneses. Cancer Causes Control de . 2004; 15 (9): 911-920.
18. Centro para la Ciencia en el Interés Público. 2004 alerta de epidemia! cerrar las brechas en nuestra red de seguridad federal de alimentos, 6ª edición. Disponible en: http://cspinet.org/new/pdf/outbreakalert2004.pdf . Consultado enero de 2007.
19. División de los CDC de Enfermedades Bacterianas y micóticas. Listado de enfermedades: las toxinas marinas. Disponible en:http://www.cdc.gov/ncidod/dbmd/diseaseinfo/marinetoxins_g.htm . Consultado enero de 2007.
20. Sacks FM, Castelli WP, Donner A, Kass EH. Lípidos y lipoproteínas del plasma en los vegetarianos y los controles. N Engl J Med . 1975; 292: 1148-52.
21. Barnard RJ, Inkeles SB. Efectos de un programa de dieta y ejercicio intensivo sobre los lípidos en las mujeres posmenopáusicas. Womens Health Issues . 1999; 9: 155-161.
22. Barnard ND, Scialli AR, Bertron P, Hurlock D, K Edmonds, Talev L. Eficacia de una dieta vegetariana baja en grasas en la alteración de los lípidos séricos en mujeres premenopáusicas sanas. Am J Cardiol . 2000; 85: 969-972.
23. Ornish D, Brown SE, Scherwitz LW. ¿Pueden los cambios de estilo de vida revertir la enfermedad coronaria? Lancet . 1990; 336: 129-133.
24. Esselstyn CB Jr, Ellis SG, Medendorp SV, Crowe TD. Una estrategia para detener y revertir la enfermedad arterial coronaria: un estudio longitudinal de 5 años de la práctica de un solo médico. J Fam Pract . 1995; 41: 560-568.
25. Raitt MH, Connor WE, Morris C, et al. La administración de suplementos de aceite de pescado y el riesgo de taquicardia ventricular y fibrilación ventricular en pacientes con desfibriladores implantables:. Un ensayo controlado aleatorio JAMA . 2005; 293 (23): 2884-2891.
26. Odeleye OE, Watson RR. Implicaciones para la salud de los ácidos grasos n-3. Am J Clin Nutr . 1991; 53: 177-178.
27. Kinsella JE. Responder a O y R Odeleye Watson. Am J Clin Nutr . 1991; 53: 178.
28. Hunter JE. Los ácidos grasos n-3 a partir de aceites vegetales. Am J Clin Nutr . 1990; 51: 809-814.
29. Mantzioris E, James MJ, Gibson RA, Cleland LG. La sustitución de la dieta con un alphalinolenic aumentos de aceites vegetales ricos en ácido eicosapentaenoico concentraciones de ácido en los tejidos. Am J Clin Nutr . 1994; 59: 1304-09.
30. Odeleye OE, Watson RR. Implicaciones para la salud de los ácidos grasos n-3. Am J Clin Nutr .1991; 53: 177-178.
31. Williams CM, Burdge G. de cadena larga n-3 PUFA: Planta de fuentes marinas v.. P Nutr Soc .2006; 65: 42-50
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¿CAMARONES? ¡NO, GRACIAS!

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¿POR QUÉ EVITAR LOS CAMARONES?

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Dejando en esta oportunidad de lado discusiones sobre ética (si está bien o si está mal alimentarse de animales),  es importante conocer qué hay detrás de la producción de camarones, y así más razones por las cuales deberíamos evitar consumirlo.

Bueno, como todo pescado, siempre vendrá contaminado. En este caso, podríamos decir que habría cierta “ventaja” en principio en camarones de mar y no de cultivo, por ser un animal chiquito que no tendrá muchos metales pesados en su organismo, en comparación con otros grandes como el atún, sin embargo, el camarón se encuentra en zonas muy contaminadas, con dioxinas, PCB, etc. y se ha encontrado estos residuos en ellos.

Además es un animalito que se alimenta en fondo del océano de parásitos, y otros animales muertos. Ha sido relacionado en muchos estudios su consumo con patologías e intoxicación.

Ahora bien, el camarón de cultivo, tampoco se salva. Jill Richardson en un artículo en base a extensa investigación sobre los camarones señala:

“La preparación de los estanques de camarón comienza con urea, superfosfato, y el diesel, luego prosigue a la utilización de los plaguicidas (sustancias químicas que matan peces como el cloro y rotenona), pesticidas y antibióticos (incluyendo algunos que están prohibidos en los EE.UU.), y termina por el tratamiento de los camarones con tripolifosfato de sodio (un presunto neurotóxico), bórax y soda cáustica de vez en cuando. A su llegada a los EE.UU., pocos, si los hay, son inspeccionados por la FDA, y cuando los investigadores examinaron los camarones importados listos para comer, encontraron 162 especies diferentes de bacterias con resistencia a 10 antibióticos diferentes”.

También sabemos que, tanto los camarones de mar como de cultivo, tienen alto contenido en colesterol, algo nada favorable para el organismo.

Además de todo ello, la industria del camarón es de las que más impacto tiene en el medio ambiente y otros peces. Sea de cultivo como de mar. Ya que los de cultivo se necesitan como 14 kilos de peces para producir 1 kilo de camarón (lo cual es muchísimo coste marítimo), y los de mar, se pescan mediante el método de arrastre, donde ponen las redes que van arrasando con todo… y “con todo” es literal… arrasan con todo tipo de animales acuáticos, peces, delfines, tiburones, pulpos, rayas, tortugas de mar, todos estos pierden la vida por la simple razón de la industria del camarón, junto con el hábitat que también se pierde para otros peces, al arrasar con vegetales marinos, arrecifes de coral, etc, de los cuales ellos se alimentan y en los cuales vive la fauna marina.

Y por si aún así fuera poco, como Stephen Messenger, de TreeHugger, afirma:

“Se talan como 13 kilómetros cuadrados para producir en piscinas tan solo 1 kilo de camarones”.

CONCLUSIÓN

Las razones (al margen de las éticas en relación a la matanza de seres sintientes), para evitar el consumo de camarones se podrían resumir en:

BANANAS / PLÁTANOS – Sus beneficios para la transición a una alimentación más saludable o frutal.

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BANANAS / PLÁTANOS
Sus beneficios para la transición a una alimentación más saludable o frutal.

(Si has llegado hasta aquí sin haber vísto el vídeo relativo a este post, puedes darle click aquí )

Tras años de transición alimenticia y con ya unos 3 años manteniéndome en una alimentación basada en frutas, siempre en un marco de constante experimentación,  la cual incluye también la observación e intercambio de experiencias de muchas personas a través de las redes sociales que participan en foros relacionados a este tipo de alimentación basada en frutas, he llegado a notar, que las bananas suelen ser, sobre todo en los comienzos de éste camino frutal pasadas las etapas iniciales más depurativas, de las frutas que a la mayoría “mejor nos hacen sentir” o que más energía  o autonomía suelen darnos.

Y esto por lo general, suele ser adjudicado a su gran contenido calórico en carbohidratos, pero, desde mi discernimiento por mi camino hasta aquí mencionado, y desde un enfoque más abierto pero aún estando de acuerdo en que ello también forma parte de la causa, considero que esta aparente mejor energía, rendimiento, o “estabilidad”, tiene que ver también, con la particularidad de que gran parte de sus carbohidratos sean almidones, pero, no en relación específica a una más lenta absorción de azúcares que gracias a este tipo de carbohidratos complejos también se podría estar dando, sino, más en función de la relación que existe entre estos almidones y los procesos de desintoxicación que el organismo realiza,  dado que al hacer un cambio a una dieta basada en frutas, esta desintoxicación se da lugar o se potencia.

Lo que intento decir, específicamente, es que existiría una relación entre la característica amilácea de las bananas, y una mayor autonomía, o estabilidad, en función de procesos metabólicos depurativos, en los comienzos de dietas basadas en frutas cuando se come abundante cantidad.

 

Y aunque suene contrario a lo que parecería ser lo más lógico, no estoy diciendo que esto se de por ser precisamente “buenos” los almidones en sí, sino que se daría debido a que el contenido de los mismos, que la banana comercial convencional madurada con etileno (a diferencia de la madurada en árbol) suele conservar sin transformarse en azúcares simples aún en su punto más adecuado de madurez;  hace que la banana se vuelva una fruta que, por un lado, estaría demandando un esfuerzo digestivo y metabólico mayor al de las frutas más acuosas que prácticamente no demandan esfuerzo relevante por ser sus azúcares, carbohidratos simples (fructosa, glucosa), prácticamente en su totalidad; y por otro lado, la banana así sería una fruta que podría (al igual que pasa con cualquier fécula o farinaceo) estar estimulando cierta producción de mucosa, como recurso del organismo para reducir el impacto de las complejas partículas de almidón que hayan quedado en el organismo sin ser desdobladas en azúcar simple (el grado de conversión dependerá de la eficiencia enzimática que se disponga según el estado particular, la cantidad consumida, la forma, y la combinación con otros alimentos). Y lo que estaría ocurriendo así, dadas estas características, y sobre un contexto de pleno proceso de desintoxicación incrementado propio de optar por una dieta frutal, es que, parte de la energía que el organismo pondría en funciones depurativas, es desviada ahora en mayor cantidad y a causa mayormente de estos almidones, a funciones digestivas y metabólicas, reduciendo (o evitando) así, gran parte de la sintomatología relacionada a los procesos metabólicos desintoxicantes, como son, en principio: menor energía, inestabilidad, falta de autonomía, ansiedad, mucha hambre, algún temblor o nerviosismo, visión borrosa, entre otros; todo aquello que casualmente, y erróneamente se le adjudica al “exceso de azúcar” o fructosa, por no contemplar el factor “desintoxicación” en las “ecuaciones metabólicas” como sí se hace desde posturas higienistas o de médicos o profesionales abiertos más allá de sus doctrinas académicas; aunque desde mi postura personal, en los comienzos depurativos, también puede existir cierto proceso de “re-acomodo” en donde aún comiendo gran cantidad de bananas se presentará todavía (temporalmente), en los casos más agudos intoxicados, exceso de azúcar en sangre por ácidos grasos, proteínas, y/o toxinas aún circundantes en cantidades relevantes, y por lo tanto influyentes en dicha sintomatología. Pues cuando uno viene de una alimentación muy mala, o una transición alimenticia corta, o bien un estado de salud muy bajo, estos mismos síntomas pueden mantenerse, o hasta incluso incrementarse aún comiendo las bananas, pues la cantidad de toxemia a ser expulsada es mayor, y por consecuente mayor será la circundante en el torrente sanguíneo, causante de la mayoría de los síntomas, los cuales a su vez se verían más agravados aún, si el nivel de hidratación es bajo; si no se aporta cantidad suficiente de fibra (que sirve de “escoba intestinal” para eliminar toxinas fuera del organismo) y minerales y otros componentes (neutralizantes, antioxidantes, etc. y que apoyan los procesos catabólicos) de parte de vegetales; y si el contexto de vida no es el adecuado (estrés, falta de descanso o exceso, falta de exposición al sol o exceso, etc.).

Esto transforma a las bananas en grandes aliados para facilitarnos el camino de transición depurativa

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Todo esto, a mi modo de entender, desde un enfoque “funcional”, me lleva a considerar a las bananas, así en sus condiciones “no paradisíacas”, como un gran aliado, no solo para nuestro estado de ánimo por la influencia de la serotonina (“hormona de la felicidad”) gracias al gran aporte también de triptófano, entre otros componentes beneficiosos de la banana; sino también para empezar una dieta frutal de forma más efectiva, permitiéndonos desintoxicarnos, y a su vez, regular la misma desintoxicación, de manera que no sea tan brusca para muchos en los comienzos, como suele ser en quienes optan por jugos u otras frutas menos densas. Por eso, los primeros tiempos muchos solemos comer toneladas y toneladas de bananas. Y ésto lejos de ser algo perjudicial, es, desde el mismo enfoque “funcional” a una desintoxicación, algo muy útil y hasta necesario para estos primeros tiempos (pueden ser semanas, meses o hasta años según cada quien, su actividad física, y su situación particular) para mantener una dieta lo más cruda posible, sin sufrir carencias nutricionales, ni tanta sintomatología de crisis depurativas (por servir no solo de “freno regulador”, sino a la vez de efecto estimulante intestinal, por la cantidad abundante ingerida, que estimula más ciertos procesos y movimientos peristálticos necesarios para la evacuación, y consecuente eliminación de toxinas).

Sintomatología que, al no interpretarse como “parte del proceso desintoxicante”, suele llevar la mayoría de las veces, como dije anteriormente, a conclusiones erróneas sobre la alimentación basada en frutas, o incluso a miedos y consecuentes efectos de éstos sobre el funcionamiento y equilibrio integral del organismo.

Nos ayudan a sustituir azúcares dañinos o alimentos menos favorables.

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Y todo esto a su vez, hacen a las bananas, no solo un aliado ideal para ir sustituyendo y corrigiendo el consumo adictivo a endulzantes artificiales y perjudiciales que suelen incluir las preparaciones en donde se utilizan, sino también,  y sobre todo, para permitirnos prescindir de, o reducir, otros almidones mas densos y de fuentes que generan aún más mucosidad como son las legumbres y los cereales sobre todo (y más aún los refinados), y así poder también tener las vías emuntorias menos congestionadas para una más efectiva eliminación de toxinas fuera del organismo.

* Cuando se está muy intoxicado, muchos notarán que en lugar de tantas bananas, les irá mejor la inclusión o aumento de algunos otros almidones (papa, batata, cereales, legumbres, etc.), que estarían haciendo esta función de reducir los tiempos de desintoxicación, si así uno lo quisiera, claro, por no poder llevar bien los síntomas de las crisis depurativas, si las hubiere. Pero si además de intoxicación general presentamos problemas intestinales como candidiasis, no será recomendable comer tanto almidón, sino mas bien recurrir a incrementar más las otras opciones de regulación, como será cambiar horarios de comidas, cantidad de comidas, aumentar o cambiar el ejercicio o actividades, etc. etc.
(Pero este tema merecería un post aparte).

 

Aún así, será necesario tener en cuenta ciertos datos, tips, y características de la banana para su correcto o más efectivo consumo, pero no sin antes responder a la pregunta que seguramente, sobre todo desde una postura de nutrición oficial, hasta aquí en la lectura, muchos lógicamente podrían hacerse:

¿ Por qué esta mayor autonomía o estabilidad luego del consumo de bananas tendría que estar relacionada mayormente a una ralentización de procesos depurativos, y no simplemente a la más lenta absorción de azúcares por ser parte de ellos en la banana, carbohidratos complejos?

Mi opinión es que, si realmente la ciencia oficial está acertada en sus conclusiones respecto al metabolismo de los carbohidratos y acción enzimática interviniente, esto sería sin duda en parte un factor claramente influyente, pero, aún así desde mi entender, por supuesto sin poder afirmar verdades absolutas, pero sí por mi experiencia en mí mismo constatada de manera reproducible en otros y en ellos a su vez contrastada, me lleva a inclinarme a la primer opción, por diversos factores, entre ellos, estos siguientes:

1) Si  “x” cantidad de calorías que aporte comer cierta cantidad de bananas, nos diera por ejemplo “x” cantidad de horas de estabilidad o autonomía a causa de una lenta absorción de carbohidratos, entonces la misma cantidad “x” de calorías, provenientes ahora de otras frutas, en forma de azúcares simples, y consumidas repartidas a lo largo de la misma cantidad de horas equivalentes a la “x” cantidad de autonomía y estabilidad lograda por el consumo de bananas, debería darnos como resultado, la misma, o similar autonomía o estabilidad percibida. Es decir, se supone que lo único que cambiaría sería el tiempo de digestión, y la velocidad de absorción, pero no la cantidad de calorías que supuestamente nos darían la energía para la supuesta autonomía a partir de éstas. Por ello en el ejemplo no se estaría comiendo de parte de otras frutas la misma cantidad de calorías todas juntas (ya que los azúcares se supondrían, al ser azúcares simples, absorberse más rápidamente y así consecuentemente más rápidamente consumirse, dando por resultado una menor estabilidad, autonomía o energía disponible. Sin embargo al consumirse en forma repartida, es decir, supongamos que 100 calorías me dieran 1 hora de autonomía, entonces cada una hora consumiría 100 calorías más cada vez, hasta un total de 3 veces por ejemplo, que sumarían unas 300 calorías, en las cuales habríamos de haber experimentado unas 3hs de tiempo de autonomía, la cual se supondría equivalente a unas supuestas 300 calorías provenientes de bananas consumidas en una sola ingesta.

Aquí podríamos abrir aristas y decir “no sería lo mismo, pues comer 3 veces no sería lo mismo que comer solo una vez, y sería lógico que haya más desgaste en más ingestas”, sin embargo, no sería irracional pensar que luego de los 20 minutos que lleva la digestión de una fruta, no podamos experimentar estabilidad o autonomía los 40 minutos restantes que completarían la hora respectiva (y esto sin meter en la ecuación el desgaste energético metabólico para la digestión del almidón que es más pesado y la demanda para los procesos enzimáticos respectivos que podríamos experimentar en esas 3 horas sin ingesta de alimento, que ¿Por qué no? nos demandarían mucho más desgaste energético que el de la suma de las 3 ingestas separadas de otras frutas)

Y justamente esto sería un indicio posible de que esta supuesta más lenta absorción de azúcares, no sería el factor principal causante de la mayor autonomía y estabilidad, ya que en mi experiencia y el factor común encontrado en gente siguiendo una alimentación basada en frutas, en los comienzos, la ingesta de otras frutas que no sean bananas, por más que su ingesta esté repartida en etapas, NO frena de la misma manera que el consumir banana, la percepción de ciertos síntomas de inestabilidad (como pueden ser flojera, cansancio, visión borrosa, ansiedad, etc.), es decir, en esos 40 minutos restantes a los 20 aproximados de digestión de otras frutas, seguimos (en etapas de desintoxicación) experimentando síntomas, que con el consumo de bananas NO.

2) Y otra de las razones es que hoy en día, luego de 3 años de dieta frugívora, y sobre todo a partir de mi segundo año, ya sin síntoma alguno, empecé a experimentar mucha estabilidad, sin variaciones relevantes, independientemente de la cantidad de fruta consumida, ni el tipo de fruta, ni las veces. De hecho, luego además mi ingesta calórica bajó a la mitad, bajando apenas un poco mi actividad física, y sea tanto con bananas como con cualquier fruta, no había variaciones considerables en mi estabilidad y energía, incluso, sin consumir alimento por muchas horas, y además, sin embargo, sí logro notar cierta ligera sensación o diferencia en la digestión de la banana respecto a otras frutas. Es como si la balanza pasara para el otro lado. Sentirme mejor aún, comiendo frutas más acuosas, y en menor cantidad de calorías.

Todo esto no es ninguna verdad final, simplemente mi experiencia y opinión, para que cada uno también constate por sí mismo y saque sus propias conclusiones.

 

Dicho esto, ahora sí, vayamos a los tips para su consumo:

Bananas locales y orgánicas

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Lamentablemente no en todos lados se podrá gozar de este beneficio, pues éstas suelen llegar de países más tropicales a los demás países, y para su mejor transportación, son recolectadas cuando aún están verdes y se les rocía productos químicos para su mejor conservación hasta llegar a destino. Luego incluso al llegar a destino, se les hace madurar a través de tratamientos con gas etileno. Y todo esto, afecta no solo la transformación de almidones propias de la maduración correcta, sino también a la calidad integral nutricional del mismo fruto. Por ello, preferir siempre los frutos más locales, y orgánicos posibles. La buena noticia es que realmente se nota bastante la diferencia (al menos en Buenos Aires) entre las bananas orgánicas (aún no maduradas en árbol y transportadas) a las no orgánicas.

*En realidad el banano no es un árbol, sino una megaforbia, una hierba perenne de gran tamaño.

Correcta maduración

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Debido a ésta dificultad para su correcta maduración por lo detallado, debemos procurar que la banana esté lo más madura posible, de modo que la mayor cantidad de almidones posibles se desdoblen a azúcares simples (evitando malas digestiones, pesadez, mucosidad, y efectos adversos en relación al metabolismo de los carbohidratos), pero tampoco sin pasarse de maduración, ya que de ésta forma estaría fermentando y esto no es nada beneficioso tampoco (de hecho hasta te puede agarrar borrachera 😛 ). Por lo general, las claves para reconocer una banana en su punto justo son, por un lado, que presente muchas manchitas redondas marrones en su cáscara (aunque esto no es algo exacto pues justamente debido a la maduración por etileno y conservación en frigoríficos, muchos tipos de bananas terminan madurando hasta en verde por fuera); y por otro lado, sentirlas blandas al presionarlas, y notar que al extraerlas del tallo, con un movimiento hacia arriba, no se perciba fuerza alguna en el movimiento, se desprendan fácilmente.  La banana por dentro no debe estar muy amarilla sino más bien blanca.
* Algunas bananas orgánicas maduran sin notarse pintitas marrones, sino tornándose más oscuras simplemente, y algunas bananas comerciales no orgánicas hasta maduran estando aún entre amarillo y verde.

Toxinas

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Sinceramente esto no es algo que yo particularmente haya podido investigar, pues tampoco me pareció demasiado relevante hacerlo (la idea es ser lo más consciente posible, más sin volverse tan extremista), pero Albert Mosseri, reconocido higienista francés con gran trayectoria, quien además también hacía mucho hincapié en la importancia de consumir las bananas bien maduras para lograr la mayor conversión de almidones en azucares simples, decía a su vez que las bananas contienen de forma natural una sustancia tóxica en la piel, que se podría encontrar en pequeñas cantidades en la superficie de la banana luego de pelada, y que esto podría ser causa de algunos de los problemas o síntomas que presentan quienes consumen bananas, y podrían estar siendo más sensibles a ésta toxina.

¿Con qué combinarlas?

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Desde la visión higienista y un poco de sentido común, siempre será mejor opción para la digestión comer un alimento sólo sin acompañarlo con ningún otro. No obstante, en el caso de las frutas, éstas combinan dulces con dulces y sub-ácidas, y ácidas con éstas últimas y con las mismas ácidas (en este vídeo explico sobre la combinación de las frutas: https://www.youtube.com/watch?v=WfdiemN7foY ). De modo que la banana, que entra en la categoría de dulces, combinaría entonces con otras frutas dulces (chirimoyas, mamey, higos, dátiles, etc.) o subácidas (mangos, duraznos, etc.).  Pero, como bien dije anteriormente, para nuestra gran mayoría que no tenemos acceso a bananas maduradas en árbol, la recomendación sería consumirlas solas por su contenido en almidón no transformando en azúcares simples, o bien, con muy poca combinación con otras frutas dulces.

¿Cómo comerlas?

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Una vez más, desde una lógica higienista, podríamos decir que la mejor forma de consumir un alimento, sería en las condiciones en las que nos lo presenta la naturaleza, sin la adulteración del hombre. Por lo tanto, el hábito de los licuados, jugos, o cocción, o congelamiento, no sería, desde este enfoque, lo más adecuado. Además al realizar licuados podríamos estar excediendonos en cantidades, aunque ésto en algunos casos pueda jugar a favor en los comienzos también, para ir aconstumbrandonos a más ingesta. Aún así, desde un enfoque de la Nutrición Holística Funcional, es decir,  teniendo en cuenta todo el contexto (no solo el alimenticio sino el físico, psico-emocional, y de vida general, pero además también del “ser” que somos), puede que ciertas formas de consumo, aún no siendo las más fisiológicas, puedan en relación “costo-beneficio” a corto plazo, ser mejores opciones. Un ejemplo sería, en caso de una inflamación intestinal aguda donde no se toleran bien almidones, cocinar levemente la banana que veamos que no madura del todo bien, ya que la cocción activa procesos enzimáticos que desdoblan azucares complejos en moléculas más simples, evitando así fermentaciones garantizadas en dichos estados intestinales. También como la alimentación está sumamente ligada a lo emocional, muchas veces cierta preparación que lleve a cabo procesos de cambio de temperatura o combinaciones con otros alimentos de la manera no más adecuada, podría generar, en relación costo-beneficio, y de manera funcional a tal o cual situación particular determinada, un efecto más propicio, sujeto a la propia relación con la comida, y otros factores adicionales, que ya con tiempo trataré de explicar mejor en otro artículo.

* Se recomienda también siempre empezar el día con las frutas más acuosas.

Cantidad adecuada

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Dejando por ahora de lado (más abajo detallo) la transición previa recomendada a pasarse de lleno a comer tanta cantidad de fruta…

Comer gran cantidad, no solo no implicaría ningún problema (exceptuando posibles casos muy específicos de salud y teniendo en cuenta no tomar tantos licuados), ni mucho menos a corto plazo, sino que hasta sería necesario en los comienzos frutales (por todo lo detallado anteriormente respecto a una mejor autonomía, energía, ánimo, y estimulación peristáltica para eliminación de toxinas, etc.), pero, siempre y cuando estemos hablando de que están siendo consumidas en un contexto dietario  bajo en grasas y proteínas. Ya que de lo contrario, las adrenales o sistema endócrino en general sobre todo podría verse forzado y producir efectos desfavorables. Muchos son los médicos o profesionales (Dr. T.Colin Campbell, Dr. Caldwell Esselstyn, Dr. John McDougall, Dr. Neal Barnard, Dr. Michael Klaper, etc.) que recomiendan inclinar la alimentación a unos porcentajes altos en carbohidratos, bajos en grasa y proteínas, aunque la mayoría de éstos médicos incluyan otros carbohidratos además de las frutas, como cereales, legumbres, papas, batatas, etc.

Una gran guía: “La dieta 80 10 10”.

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El libro “La dieta 80 10 10” (cuyas cifras justamente refieren a los porcentajes de calorías provenientes de dichos macronutrientes respectivamente), detalla muy bien la importancia de dicha recomendación, para favorecer el metabolismo de los azúcares, sin forzar todo el organismo y terminar, como suele pasar en dietas crudiveganas convencionales altas en grasas, con deficiencias o desequilibrios varios, incluidos hormonales. Aún así la dieta 80 10 10 merece ser matizada un poco. También en cuanto pueda iré volcando mi visión, testimonio, y experiencia en torno a ella, pero por lo pronto quien esté interesado en conocer más de sus pros y contras posibles, puede unirse al grupo en facebook que estoy administrando: “La dieta 80 10 10 Español“, donde compartimos mucha información, dudas, inquietudes, y experiencias relacionadas.

Ahora sí, sobre la transición…

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A modo de recomendación personal, sería preferible el realizar una transición previa progresiva antes de optar por una alimentación alta en bananas o frutas (por más que no sea 100% frutal), para así,  ya con terreno ganado en desintoxicación, evitar mayores síntomas propios de crisis depurativas, y posibles congestionamientos de órganos emuntorios y efectos sintomáticos también. Algunos hasta afirman, respaldándose en ésta sintomatología, que dicho cambio brusco a una alimentación alta en frutas puede ser muy peligroso para el organismo. Más allá de que el higienismo contra afirme que ello sigue siendo sólo más de las crisis depurativas, solo que un tanto más agudas, pero que no hay peligro alguno. Desde mi visión, sea como sea, yo recomendaría transición previa para los casos más agudos sobre todo, y sobre todo los relacionados con diabetes, candidiasis, o severas disfunciones renales, sin dejar de recomendar sin embargo para estos mismos casos, una alimentación de transición con mucho crudo, orgánico, bien combinado, y baja o nula en almidones.

Para los casos de gente más joven, o quienes no presenten síntomas relevantes o patologías, puede ir más rápido en la transición, y hasta hay muchos que pasan directamente a una dieta de este tipo sin mayores complicaciones, como así también otros, gracias a previos ayunos, o “detox de jugos verdes”, encuentran más fácil el cambio.


En mi experiencia…

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En mi caso, viniendo de una situación de salud bastante comprometida que incluía entre algunas afecciones también la candidiasis (mi historia), antes de pasar a una dieta 100% alta en frutas, tuve casi 3 años de transición (vale aclarar que en dicha transición tuve recesos, idas y venidas, y hasta posibles errores que de haberse evitado podrían haber reducido considerablemente mi tiempo de transición), pero es válido a la vez aclarar que recién en el cambio a ésta dieta alta en frutas fue cuando pude finalmente al fin remitir todos los problemas de salud y condiciones de desequilibrio que aún quedaban latentes en mi. (Pronto haré también un artículo o vídeo en mi canal de youtube donde cuente detalladamente mi transición y testimonio).

Conclusión…

Es por ello que, teniendo en cuenta a criterio personal, y respetando dicho contexto mencionado, como dije antes, las cantidades abundantes no serían un problema, sino que hasta necesarias para la transición, y ya habrá tiempo para ir reduciendo volumen de ingestas e ir cada vez más forzando menos el sistema digestivo, conforme cada uno se vaya sintiendo cada vez más estable con menos cantidad, camino hacia esa condición que casualmente es de los factores principales más comunes en las poblaciones más longevas: la frugalidad (salvando la diferencia de que ninguna de estas civilizaciones fueron, ni son, 100% crudas y frutales, lo que a su vez, entendiendo que la fruta es el alimento que menos esfuerzo digestivo implica, da un rango para mayor cantidad de volumen de ingesta posible, sin comprometer más dicho esfuerzo energético metabólico, manteniendo así, la misma condición de frugalidad, aún con mayor cantidad de volumen de alimentos).

Tal es el caso, en mi, que ahora no solo que como la mitad de lo que comía hace un poco más de 1 año atrás, sino que además, casualmente, siento que el cuerpo ya no me pide las bananas, pues me resultan hasta un tanto densas (tal vez por los almidones de éstas bananas comerciales justamente). Aún así, de tanto en tanto suelo hacerme algún licuado, o bien me doy algún gustito, como el que he compartido en mi página de facebook
click aquí:
HELADO DE BANANA 

Así que… disfruten el heladete… y ¡Saludetes!

– LEONARDO OTERO –

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Nutrición Holística Funcional

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Decidí llamarle Nutrición Holística Funcional, simplemente a la forma en la que mi camino personal, formación, y experimentación, me han llevado a entender y a adaptar la nutrición humana, la cual considero que va mucho más allá del mero aporte nutricional de los alimentos, y en función, no solo de las variables nutricionales según los contextos en donde y cómo se consuma un mismo alimento, (incluidos además el estado físico y psico-emocional), sino también, en forma funcional hacia la comprensión de nosotros mismos como seres conscientes en un constante camino de autoconocimiento, a través de nuestra percepción individual en la interacción con el todo que nos rodea y nos interpenetra.

En palabras más simples…

…Es un enfoque general consciente hacia una nutrición más efectiva, ética, y saludable, en función de la importancia de la alimentación como un camino hacia la conexión con uno mismo, y el entorno…

Desde esta óptica estaré pronto compartiendo en ésta sección artículos, reflexiones, información, y orientación general en nutrición y salud integral, para acompañarte en tu propia búsqueda del equilibrio, desarrollo personal, y camino de autoconocimiento.
[Arte/ foto: Igor Morski]

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