Leonardo Otero

RENUNCIAR AL TRABAJO, VENDERLO TODO, Y… ¡VOLAR!

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RENUNCIAR AL TRABAJO, VENDERLO TODO, Y… ¡VOLAR!

¿Cómo llegué aquí?
Pues simplemente, o principalmente,  siguiendo la intuición. ¿Frase trillada verdad?. Sí, suena bonito y sencillo, pero todos sabemos que cuesta encontrarla, y cuesta reconocerla, a veces tanto como cuesta el mismo camino de la vida cuando se vuelve cuesta arriba. Pero, si algo mi propio camino hasta aquí me ha mostrado, es que esto nos cuesta tanto porque intentamos encontrarla o reconocerla con la cabeza, olvidando que la intuición pertenece al corazón, y justamente se percibe cuando la anterior no interfiere tanto.

Allí entonces, cuando empezamos a accionar  “arriesgando”, con una mano en el pecho y no con 2 en el cuello  (de hecho, desde el primer momento en que “de corazón” decidimos lo que vamos a hacer) el universo te empieza a acomodar un poco las baldosas en el camino, y sus bifurcaciones en él, llevándote a callejones donde (si te anímas a pasar), te cruzas con las personas adecuadas, los momentos adecuados,  los “climas” adecuados, y hasta… ¡las PIEDRAS adecuadas!, pues sí, es que las cosas se van dando pero hay que estar atento pues muchas veces vienen en otro formato, en otra polaridad (“negativa”) y solo hay que saber interpretarlas para descifrar el mapa que nos traen, escrito principalmente en “jeroglíficos emocionales”.

Cuanto más uno se va acercando a sí mismo, menos necesita de dichos jeroglíficos para comprender su ser, pues allí las cosas comienzan a llegar con la polaridad contraria (positiva), porque uno empieza a vibrar en esa frecuencia, en la frecuencia de la esencia misma. La que todo lo da a la vez que  todo lo tiene; la que todo lo tiene porque todo lo da. La que nos guía a través de esa misma vibración que reconocemos dentro como parte del mismo camino. Esa vibración es la música del espíritu mismo, y así entonces el sendero es su melodía, esa que podrás “armonizar” con simplemente “ser” lo que sea que seas detrás de los disonantes condicionamientos del sistema, los culturales, familiares, sociales, y de la propia intoxicación que nos condiciona todo lo anterior condicionando nuestro carácter, los pensamientos,  las emociones; pero también hay que recordar, que incluso tus “golpes” podrán ser la percusión necesaria para lograr finalmente tu propia armonía, cambiando a tu manera tu propio ritmo de vida.

Entonces… esos serán tal vez los consejos si quieres y sientes realmente partir….

1) Vende todo! (jaja)
2) No sin antes estar dispuesto a “buscarte a ti mismo”
(pues ese es el verdadero destino y propósito del viaje)

 

 Son 2 viajes… el primero es “al interior”, y el segundo es gracias a éste, pues allí “dentro” es donde uno encuentra las alas que siempre tuvo y que solo creímos (o nos hicieron creer) que sólo podíamos verlas en el cielo, cuando en realidad las podemos ver también en el espejo, pues éstas siempre estuvieron, solo que no las reconocemos hasta que no estén abiertas, y no las abrimos, sino hasta que NOS abrimosAbrir la mente y el corazón, es abrir tus alas.

 PERO ES QUE VIVO AL DÍA CON MI SUELDO…

Es curioso pensar cuántos somos los que vivimos “al día”, pero más curioso es notar que algunos vivimos “al día” con $4000 al mes,  mientras otros  viven “al día” con $20.000,  otros $50.000 o no les alcanzan $100.000, y así hasta donde llegue el alcance de tus “limitaciones diarias”.
Hace 2 años yo vivía “al día” con el doble del sueldo de hoy, menos de la mitad del tiempo libre, y más del triple de trabajo (sin contar que hoy trabajo de lo que me gusta y antes no) hasta que me di cuenta que no se trata de vivir “al día”, sino de “vivir el día”.

PERO ES QUE NO TENGO TIEMPO…

Yo creo que uno “no tiene” tiempo, cuando “tiene” apego a éste. El tiempo, como el sueldo, también es relativo, y hay que buscarle la vuelta, claro, pero la clave es entender que la vuelta de la tuerca, para “abrirse”, se gira para “adentro”, justamente en dirección contraria a las agujas del reloj… justamente así es como uno se desapega del tiempo, conectando o girando en dirección a uno mismo, y “uno mismo” solo puede vivir, en ese tiempo donde la única hora que marca el reloj es esa que lleva una letra”a” adelante … AHORA!

… EL VERDADERO VIAJE ES EL DEL AUTOCONOCIMIENTO…

Es comprender que el viaje es sobre el camino de tu propia experiencia, el camino del autoconocimiento, es un viaje “al interior”, donde el GPS es la intuición y el satélite el corazón.
La  forma de viajar al interior será entonces a través de todo aquello que nos conecte con esa parte nuestra interna. El uso y desarrollo de nuestras innatas habilidades, talentos, pasiones; nuestras  risas de gozo, nuestros llantos de emoción, nuestra respiración, nuestra meditación (y meditar no solo es sentarse en posición india en la cima del monte diciendo “OM”, sino también es escuchar tu música favorita, dibujar, crear, distraerte con algo que envuelva tu mente fuera de la noción del tiempo y el espacio, etc.), y sobre todo, la desintoxicación (a través de la alimentación, la alimentación natural, la fisiológica, alimentarnos de la naturaleza para ser “nosotros mismos”, porque “somos parte de la naturaleza” , esa es nuestra naturaleza de ser).

Estamos tan obstruidos por toda nuestra propia toxemia condicionando nuestras emociones, pensamientos, y acciones, que a su vez nos bloquean la conexión espiritual, la conexión con lo que realmente somos, esa misma que a al leer estas palabras que escribo seguramente sientas un sabor empalagoso, producto de una baja vibración o exceso de raciocinio, producto a su vez de un condicionamiento de parte de los medios por su intento a través de noticias y películas de “ridiculizar” este aspecto del ser, o hacernos creer que solo corresponde a seres de fantasía o mágicos no humanos, cuando en realidad ese aspecto es el verdadero humano, el espiritual, el que revela la magia que somos en esencia, el que evidencia nuestro verdadero potencial como “seres”  en experiencia, y no como “animales racionales”.

Y todo este camino depurativo, que te va conectando cada vez más con las cosas y formas sutiles de la vida, del ser, y de simplemente ser, te va llevando a ver mayores los contrastes en una vida de ciudad acelerada, y de dependencia a un sistema automatizado, lo que te hace tomar mayor consciencia y hacerte preguntas o reflexionar de manera diferente ante esas mismas preguntas que tal vez toda tu vida te has hecho, como…

¿Qué hago aquí? … ¿Esto es lo que realmente quiero de mi vida?… ¿Vale la pena todo esto para solo “vivir” 15 días al año, pensando en el estrés que tendré en el trabajo al regresar por haberme tomado ese tiempo?… ¿Vale la pena esperar a tener la posición económica suficiente para disfrutar de más tiempo, a costas de comprometer la salud que tal vez me quite ese mismo tiempo buscado?.. y todas las que te estarás haciendo, que sé muy bien cuales son, y que todos sabemos que abarcarían toda otra carilla aparte!

Mi ser, a través de mi intuición y este cambio de consciencia, empezó a pedirme más naturaleza. Más de mi, a pedirme de allá afuera, más de lo que tengo aquí dentro, la misma naturaleza, pues es una sola. Y así fue como luego de un primer viaje de 40 días por Argentina (casualmente un viaje “al interior”), al volver a Buenos Aires dije… “me voy de aquí”. Lo supe sin saber como lo sabía pero sabiendo que lo sabía (esa es la intuición!) Y así fue, vendí todo lo que podía vender (¡TODO!… menos la guitarra jeje), y las cosas se fueron acomodando para que a los pocos meses pudiera viajar hacia México. Sin saber que iba a hacer de mi vida, pero sabiendo que sería una vida más compatible con la acción de “vivir”.  Sin mucho dinero, sin mucha certeza, sin mucha “cabeza”,  pero sí con mucho corazón, así fue que al llegar las cosas se fueron dando para encontrar estabilidad, esa palabra que rima con “libertad”. Porque cuando haces las cosas de corazón, y no tanto de “razón”, el universo te sustituye ésta ultima, es decir, el universo “te da la razón” … Porque el corazón jamás se equivoca.

 

Hoy luego de 1 año fuera de Argentina, mi país natal, y Buenos Aires, la ciudad que nunca duerme; pareciera ser mucho más el tiempo que separa a ese quien ocupaba un puesto de trabajo intenso de 8 a 10 horas, de éste quién hoy ocupa un lugar en mí.
Tener noción de quien eres, es perder la noción del tiempo. Porque el ser está más allá del tiempo y del espacio. Así que… date un espacio para ser quien eres, y tendrás más espacio para tomar carrera y así finalmente poder volar!

Abre tus alas, eres un ángel en la tierra…

 

 

Comparto un vídeo, tal vez centrado más en mi alimentación, pero con la idea de mostrar un poco de mi vida actualmente 🙂 Gracias por leer!

Vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=kdIsrBdW-ao

 

– LEONARDO OTERO –


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